Título: Los reyes de la casa
Autora: Delphine de Vigan
La primera lectura del mes de abril me ha permitido salir de mi zona de confort y me gusta lo que he descubierto.
Esta novela nos muestra bastante crudamente los daños que la sobreexposición de los niños en internet puede causarles a nivel psicológico y relacional. Tal vez resulta un tanto extremista (o tal vez no), pero te hace pensar y mucho, y no solo en cómo nuestra imagen digital puede llegar a controlar nuestra vida, sino también en cómo los padres volcamos en nuestros hijos nuestras frustraciones y anhelos.
En este ejemplo, es Mélanie quién anhelaba la fama y quién no ceja en su empeño de conseguirla a toda costa, caiga quien caiga, en este caso sus propios hijos. El secuestro lo trastoca todo, o no, porque el espectáculo debe continuar. No me tomaría ni un café con ella.
La historia paralela y en ocasiones cruzada de Clara, policía del grupo encargado de encontrar a Kimmy, también te hace reflexionar sobre las decisiones que tomamos en la vida y sus consecuencias para nosotros y para el mundo. Compartiría charla y un buen vino con Clara.
Por cierto, hay serie (o película) de la novela en Disney+.
Pros: novela para reflexionar.
Contras: es un texto denso, con poco diálogo.
Valoración: 4/5
Sinopsis: Una novela sobrecogedora sobre los peligros de la sobreexposición en redes, la explotación infantil y la falsa felicidad.
Mélanie Claux y Clara Roussel. Dos mujeres conectadas a través de una niña. Mélanie ha participado en un reality show televisivo y es seguidora de sus sucesivas ediciones. Cuando se convierte en madre de un niño y una niña, Sammy y Kimmy, empieza a grabar su día a día y cuelga los vídeos en YouTube. Crecen en visitas y seguidores, llegan los patrocinadores, Mélanie crea su propio canal y el dinero fluye. Lo que al principio consistía sin más en grabar de tanto en tanto las andanzas cotidianas de sus hijos se profesionaliza, y tras la fachada de este canal familiar tierno y edulcorado hay rodajes interminables con los niños y retos absurdos para generar material. Todo es artificio, todo está en venta, todo es felicidad impostada, realidad ficticia.
Hasta que un día Kimmy, la hija de corta edad, desaparece. Alguien la ha secuestrado y empieza a enviar extrañas peticiones. Es entonces cuando el destino de Mélanie se cruza con el de Clara, policía solitaria sin apenas vida personal y que vive por y para el trabajo. Ella se hará cargo del caso.
La novela arranca en el presente y se extiende hasta el futuro cercano. Arranca con estas dos mujeres y se extiende a la existencia posterior de esos dos niños explotados. De Vigan ha escrito una narración perturbadora que es al mismo tiempo un thriller inquietante, un relato con pinceladas de ciencia ficción sobre algo muy real y un documento demoledor sobre la alienación contemporánea, la explotación de la intimidad, la falsa felicidad proyectada en las pantallas y la manipulación de las emociones.
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