Terminar o abandonar, esa es la cuestión.
Podría haber sido una frase de Shakespeare, que para eso era buen escritor y lector, pero no, es mía.
Este dilema me persigue cada vez que empiezo un libro que no termina de engancharme, porque tengo una lista de pendientes que es cada día más larga y no tengo ni tiempo (ni dinero) que perder. Es cierto que cuando me salgo de mi género de cabecera, soy team novela negra, suelo ser menos exigente porque sé que no va a ser un flechazo de primera página, pero hay varias red flags que no perdono:
🚩 Ortografía, gramática y corrección: unos mínimos por favor.
🚩 Argumento manido: enésima novela con mismo argumento, desarrollo y fin. Lo de estirar los fenómenos editoriales me da dentera.
🚩 Historias sin sentido o en bucle: para eso está la distopía y no la quiero.
🚩 Personajes planos, simples, predecibles y aburridos: leo para entretenerme, no para deprimirme.
Aún con todo esto doy no una ni dos, sino hasta tres oportunidades a todos los libros:
◾5 primeros capítulos
◾50 primeras páginas
◾3 frases / diálogos / descripciones sorprendentes
Como dice el refrán: "Si camina como un pato, nada como un pato, y grazna como un pato, entonces probablemente sea un pato". Pues eso, que si parece malo y no aprueba ninguna de las oportunidades, probablemente será malo, o al menos para mí lo será.
Y sí, tengo que confesar que entre terminar y abandonar soy más de abandonar, pero también hay excepciones, como el libro que estoy leyendo ahora La mujer de arriba de Freida McFadden, que ha suspendido todas las oportunidades, cumple con varias 🚩🚩🚩 y aún así no lo he abandonado porque es la novela del mes de febrero de mi club de lectura 🤦🏻♀️, y lo terminaré muy a mi pesar para poder criticarlo en nuestra reunión.
Y vosotros, ¿De qué team sois?
Comentarios
Publicar un comentario